Taxco, paisaje colonial, creado con resplandeciente belleza; su gente comparte con los visitantes una gran variedad de mágicas experiencias. En cada una de sus calles empedradas se siente una tradición que flota en el aire, haciendo viajar al visitante a su pasado colonial que pareciera desplazarse a través de la montaña, esperando nuevas y encantadoras sorpresas en cada esquina.
De entre todas las bellezas de Taxco sobresalen sus magníficos artesanos, que generación tras generación elaboran su trabajo con gran dedicación y orgullo. Orfebres reconocidos mundialmente por su delicada labor y por sus brillantes diseños y creaciones.
Monumentos con historia que nunca dejara de existir. El recuerdo de Taxco brillara, como su plata, en el corazón de sus visitantes
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Venga y disfrute de este apacible y romántico lugar, paisaje teja y plata que luce en sus calles empedradas su importante arquitectura colonial.
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Antes de la llegada de los españoles Taxco no era la misma población cuya designación indígena dio origen a la actual. El pueblo conocido con el nombre de Taxco el Viejo, situado aproximadamente a 10 kilómetros al sur de Taxco fue el asiento más importante en toda la comarca.
El Taxco actual está asentado en el lugar que se conocía como Tetelcingo, que quiere decir en náhuatl “Cerro Pequeño”.
En Taxco residía un gobernador designado por el imperio Azteca y ahí se asentó la cabecera de una de las 7 provincias tributarias, que los mexicas establecieron en el actual territorio estatal; según el códice Mendocino pagaba con miel de abeja, jícaras, incienso, vestigios militares y tilmas labradas.
En la Relación de Minas de Taxco, fechada el 1° de enero al 6 de marzo de 1581 por Pedro Ledezma y publicada por don Francisco del Paso y Troncoso, en el tomo VI de sus Papeles de Nueva España, se dice que los indígenas de Taxco adoraban una piedra que hallaban bien puesta, o algún trozo de árbol y ataban a la piedra unos papeles que hacían de árboles y los ritos que hacían era irse a media noche a bañar a lo más hondo de los ríos y arroyos; desviados de donde vivían y después enclavados, tomaban piedras y cañas huecas y los traían a las piedras y troncos que adoraban, a manera de ofrenda humillándose.
En el siglo XVIII se formó la organización política de la Nueva España y las alcaldías mayores se convirtieron en partidos bajo el sistema administrativo llamado de intendencias, de tal manera que el partido de Taxco pasó a depender de la intendencia de México. Había un agente administrativo que tenía la categoría de subdelegado.
Durante la Guerra de Independencia Taxco fue testigo de importantes actos, entre los que destaca la redacción del Plan de Iguala, en el convento de San Agustín de Iturbide y que tuvo como resultado la unión de las fuerzas realistas de Iturbide y los insurgentes, a cargo de don Vicente Guerrero.
En 1850 fue construido legalmente como municipio, siendo uno de los 38 municipios que integraron al estado de Guerrero, cuando éste fue creado.
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